
A pesar de que los gobiernos británicos, quienes fueron los primeros en tener la iniciativa de manejar el cine argentino, para contarrestar la influencia nazi, no pudieron contra la excelente y traicionera actitud d elos Estados Unidos por medio de la OCAIA, pues poco a poco fueron boicoteados sus proyectos fílmicos en aquel país. Y no sólo los británicos perdieron la guerra fílmica en esos años, sino también el cine argentino pues Estados Unidos declaró a muchos cineastas argentinos pro-nazis, agregándolos a las listas negras, además de que fueron racionalizando la película virgen para el cine argentino pues para ese entonces era imposible importarla de Europa por la guerra en el Atlántico. Así fue creciendo la industria fílmica mexicana, a costas de la argentina, pues la OCAIA había percibido que el cine mexicano había sido bien aceptado en toda Latinoamérica con su reciente éxito Allá en el rancho grande (Fernando de Fuentes, 1936), pues las audiencias latinas preferían el género del "melodrama ranchero" que el cine hollywoodense. Por lo tanto, la OCAIA y su división de cine en México la organizaron en dos ramas: películas comerciales y noticieros, para aplicar su própaganda bélica pro-aliado en toda Latinoamérica.